La enfermedad injerto contra huésped crónica (EICH crónica) es una complicación inmunológica del trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos caracterizada por una amplia variedad de manifestaciones clínicas que pueden afectar múltiples órganos y tejidos. Sus síntomas más frecuentes incluyen alteraciones cutáneas como esclerosis, liquenificación o cambios pigmentarios; compromiso ocular con sequedad e irritación; afectación oral con xerostomía, úlceras y sensibilidad; así como compromiso hepático, gastrointestinal y pulmonar. También puede producir limitación funcional articular y fascial, fatiga persistente y deterioro significativo de la calidad de vida. La presentación clínica es heterogénea y puede variar desde formas leves hasta cuadros severos con impacto crónico en la funcionalidad y la supervivencia del paciente, por lo que su reconocimiento y tratamiento precoz resultan fundamentales.