La Enfermedad Injerto contra Huésped crónica es una complicación que puede aparecer después de un trasplante de médula ósea o células madre, y sus repercusiones afectan tanto la salud física como el bienestar emocional de los pacientes. A nivel físico, puede provocar fatiga persistente, dolor, alteraciones en la piel, limitaciones en la movilidad y compromiso de distintos órganos, impactando significativamente la calidad de vida. En el plano emocional, la incertidumbre, los cambios en la rutina y la prolongación de los tratamientos suelen generar ansiedad, estrés y sentimientos de aislamiento, haciendo fundamental un abordaje integral que contemple apoyo médico, psicológico y social.