El ajuste renal de los fármacos utilizados en el tratamiento de la diabetes es un aspecto clave en el manejo clínico de los pacientes con enfermedad renal crónica, una de las complicaciones más frecuentes asociadas a esta patología. La disminución de la función renal puede alterar la eliminación de determinados medicamentos, aumentando el riesgo de hipoglucemias y otros efectos adversos, por lo que resulta fundamental adaptar las dosis según el filtrado glomerular de cada paciente. En este contexto, las guías clínicas recomiendan una evaluación periódica de la función renal y una selección individualizada de terapias que permitan mantener un adecuado control glucémico sin comprometer la seguridad del tratamiento.