Estimado(a) Dr(a) la última década ha visto un aumento importante en la cantidad de terapias modificadoras de la enfermedad (TME) aprobadas para tratar la esclerosis múltiple (EM), una enfermedad neurodegenerativa crónica autoinmune del sistema nervioso central que afecta a más de 2.8 millones de personas en todo el mundo. La mayoría de estas terapias están indicadas para el tratamiento de la EM remitente-recurrente (EMRR), el principal fenotipo de la enfermedad que se caracteriza por episodios de actividad de recaída seguidos de una recuperación total o parcial y una progresión gradual de la discapacidad subyacente.1